Los nombres podridos

Este verano, JL me pidió que escribiera un texto sobre la transición del videojuego como género hacia el videojuego como plataforma artística para el catálogo de Arcadia, un mutante llamado “mediateca expandida” de La Laboral. Huelga decir que recomiendo vivamente su visita y su lectura. El pantallazo es The Path, la reedición interactiva y gótica de Caperucita Roja de Tale of Tales

Este verano, JL me pidió que escribiera un texto sobre la transición del videojuego como género hacia el videojuego como plataforma artística para el catálogo de Arcadia, un mutante llamado “mediateca expandida” de La Laboral. Huelga decir que recomiendo vivamente su visita y su lectura. El pantallazo es The Path, la reedición interactiva y gótica de Caperucita Roja de Tale of Tales. Su último proyecto, por cierto, se llama Fatale y está basado en la Salomé de Oscar Wilde y, casi más que el resultado, me ha gustado seguir el blog de su elaboración. Los nombres podridos En 2003, una periodista y dos programadores de videojuegos presentaron Escape from Woomera, un documental que recrea la vida de un interno en el centro australiano de detención de inmigrantes que la ONU calificó de campo de concentración moderno. Solo que, en lugar de cámaras de cine, micrófonos y entrevistas, utilizaron el motor de Half-Life, un videojuego comercial de alto nivel cuyo código estaba abierto a modificaciones. “Como desarrolladores de videojuegos, estamos hartos de que se nos trate como productores de cultura basura -explicaron en su página web.- Nosotros creamos cultura, con un medio de expresión que nos habla a nosotros y…

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